Cómo ayudar a tu hijo a aprobar (y mejorar en) inglés
Publicado el 23 de junio de 2026 · Actualizado el 10 de septiembre de 2026 · Student Project
En inglés funciona más la exposición regular que empollar gramática suelta: escuchar y leer en inglés un poco cada día, hablar sin miedo a equivocarse y reforzar lo que se da en clase. Las lagunas de cursos anteriores hay que cerrarlas, porque el idioma se encadena. Un profesor que le haga hablar acelera el progreso.
Por qué el inglés se atraganta
El inglés tiene una trampa: se aprueba memorizando para el examen y, aun así, sin entender ni hablar. Cuando llega un curso que pide comprensión real —textos largos, expresión escrita, oral—, lo memorizado no aguanta y la nota cae. Y es un idioma, así que se encadena como las matemáticas: si falla la base de tiempos verbales o de vocabulario, todo lo siguiente cuesta el doble.
El punto flaco tiene nombre: hablar
Hay un dato que retrata bien lo que pasa en España. El EF English Proficiency Index de 2025, que ordena 123 países a partir de un test online que hicieron 2,2 millones de personas, sitúa a España en el puesto 36 con 540 puntos, por encima de la media mundial (488). Lo interesante es el desglose por destrezas: lectura 558, comprensión oral 525, expresión escrita 506 y expresión oral 462. Casi cien puntos de diferencia entre leer y hablar.
Es un test de adultos voluntarios, no una foto del instituto, y hay que leerlo como una tendencia, no como una nota. Pero la tendencia coincide con lo que ves en casa: tu hijo entiende la serie, saca un 7 en el examen escrito y se queda mudo cuando el profesor le pregunta en clase. El agujero no está en la gramática. Está en producir.
Exposición diaria, aunque sea poca
Un idioma se aprende estando expuesto a él. No hace falta una hora: diez minutos al día de series en versión original con subtítulos, vídeos, canciones o lecturas sencillas hacen más que un atracón el fin de semana. El oído y el vocabulario se entrenan con repetición y contexto, no con listas sueltas que se olvidan en una semana.
Hablar sin miedo a fallar
El mayor freno en inglés es la vergüenza a equivocarse. Un alumno que no se atreve a hablar no practica, y sin práctica no mejora. Crear situaciones donde hablar sea lo normal —y el error, parte del trabajo— desbloquea muchísimo. Por eso las clases donde el alumno habla rinden más que las que rellenan fichas.
Esto tampoco es una opinión pedagógica: el currículo de la ESO organiza la Lengua Extranjera en cuatro actividades —comprensión, producción, interacción y mediación—, y dos de las cuatro consisten en soltar el idioma delante de alguien. La asignatura está diseñada para hablarla.
La gramática, al servicio del uso
La gramática importa como herramienta, no como fin. Recitar la regla del present perfect no sirve de nada si no se usa al hablar o escribir. Lo que funciona es aprender la estructura y usarla enseguida en frases propias, hasta que sale sola. La teoría se fija cuando se aplica.
Cuándo un profesor marca la diferencia
Si tu hijo arrastra lagunas, se bloquea al hablar o el inglés se le ha hecho cuesta arriba, un profesor que le haga producir el idioma —hablar, escribir, corregir— acelera el progreso mucho más que estudiar solo.
En Student Project buscamos al profesor de inglés que encaja con el alumno —online o presencial— en menos de 24 horas, y lo cambiamos sin coste si no convence. Los precios por etapa están publicados.
Fuentes
- EF EPI, ficha de España (EF Education First) — puntuación de España y desglose por destrezas.
- EF English Proficiency Index (EF Education First) — metodología, países y tamaño de la muestra.
- Real Decreto 217/2022, enseñanzas mínimas de la ESO (BOE) — currículo de Lengua Extranjera y sus cuatro actividades.