Ayuda a tu hijo a aprobar la recuperación de septiembre
Publicado el 23 de junio de 2026 · Actualizado el 10 de septiembre de 2026 · Student Project
Para aprobar la recuperación de septiembre, empieza pronto y con un plan: pide qué partes entran en el examen, repasa poco y a menudo durante el verano en lugar de concentrarlo todo en agosto, y practica con exámenes anteriores. Un refuerzo puntual que ordene el temario y resuelva dudas marca la diferencia entre aprobar y volver a suspender.
Antes de montar ningún plan, mira de qué etapa hablamos, porque la ley trata distinto a la ESO y a Bachillerato. En la ESO la evaluación se cierra en una única sesión al terminar el curso y la norma estatal no prevé examen extraordinario: quien promociona con materias suspensas las arrastra como pendientes y se juega el aprobado en las pruebas de recuperación del curso siguiente, con el temario del año pasado encima. Eso es lo que hay que preparar este verano. En Bachillerato sí existe una prueba extraordinaria de las materias no superadas, y la fecha la pone cada comunidad: unas la hacen en junio y otras en septiembre. Mira el calendario de la tuya antes de repartir el verano. El plan de abajo sirve para las dos cosas; lo único que cambia es cuántas semanas tienes.
El examen de septiembre no se aprueba en agosto
Cuando junio llega con dos asignaturas colgando, la tentación es dejarlo todo “para el final del verano”. El examen extraordinario se prepara con tiempo: son semanas de temario que hay que repasar, y meterlo en los últimos diez días sale mal. Empezar pronto, aunque sean cuarenta minutos al día, quita presión y deja margen para las dudas que aparecen a mitad de camino.
Saber exactamente qué entra
Antes de abrir un libro, ten claro qué se examina. Casi nunca es el temario entero: el profesor indica qué partes caen o entrega una hoja de objetivos mínimos. Pídela en junio, antes de que cierre el instituto. Saber que la recuperación de Física va de tres temas, y no de “toda la asignatura”, cambia por completo la sensación de agobio y permite repartir el repaso con cabeza.
Un plan de verano que se pueda cumplir
El verano da para descansar y recuperar si se organiza:
- Poco y a menudo: una o dos horas en días alternos rinden más que maratones de ocho horas en agosto.
- Primero lo que más pesa: las asignaturas o temas con más nota van antes.
- Dejar el final con margen: llegar a las últimas semanas repasando, no aprendiendo de cero.
Un plan realista se cumple; uno imposible se abandona la primera semana. Si tu hija tiene tres pendientes y le pones seis horas diarias desde el 1 de julio, el 8 de julio ya no estudia.
Practicar con exámenes reales
La forma más rápida de saber si algo se domina es hacer exámenes de otros años. Enseñan el tipo de pregunta, el nivel y los fallos que quedan. Corregirlos —entender por qué falló cada cosa— rinde más que releer apuntes por quinta vez. Si el profesor da modelos, son oro; si no, los exámenes del curso sirven igual de bien.
Cuándo ayuda un refuerzo
Si tu hijo no sabe por dónde empezar, se bloquea o arrastra lagunas de todo el curso, un apoyo puntual en verano ordena el trabajo y desatasca lo que en solitario lo para. Y una cosa más: el trabajo de este verano cuenta dos veces, porque en la ESO las pendientes se vuelven a jugar durante el curso siguiente.
En Student Project le buscamos al profesor que encaja, online o presencial, en menos de 24 horas, y lo cambiamos sin coste si no convence. Los precios por etapa están publicados. Llegar al examen con un plan claro y alguien que resuelva dudas es la diferencia entre aprobar y repetir el disgusto.
Fuentes
- Real Decreto 217/2022, ordenación y enseñanzas mínimas de la ESO (BOE) — evaluación en una única sesión final, promoción y planes de refuerzo.
- Real Decreto 243/2022, ordenación y enseñanzas mínimas del Bachillerato (BOE) — prueba extraordinaria de las materias no superadas, en las fechas que fije cada comunidad.
- Ministerio de Educación, Formación Profesional y Deportes — normativa estatal y datos del curso escolar.