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Cómo empezar bien el curso: plan para las primeras semanas

Publicado el 10 de septiembre de 2026 · Student Project

El curso se decide en septiembre: rutina fija de estudio desde la primera semana, cerrar las lagunas del curso anterior antes del primer examen y hablar con el tutor en las dos primeras semanas. En nuestra experiencia, es lo que más suspensos evita en la primera evaluación. Si el año pasado fue justo, el refuerzo empieza ahora, no en diciembre.

Semana 1: rutina antes que contenido

Lo primero no es estudiar más, es estudiar a la misma hora. Un niño de primaria con 30 minutos fijos después de merendar aguanta el curso mejor que uno que hace deberes “cuando toca”. En la ESO, entre 45 minutos y una hora, con el móvil en otra habitación. No hace falta que sea un sitio bonito: hace falta que sea siempre el mismo.

Si tu hijo llega de un verano sin tocar un libro, no lo cargues la primera semana. Una hoja de repaso al día basta. Lo que buscas es que el lunes de la segunda semana se siente sin protestar.

Semana 2: mira las notas del año pasado, no las de este

En nuestra experiencia, la mayoría de los suspensos de la primera evaluación vienen de junio: lagunas que nadie cerró. Coge el boletín del curso anterior y pregúntale qué le costó. Si dice “las ecuaciones” o “los verbos en inglés”, ya sabes por dónde empezar. Cinco tardes de repaso de eso antes del primer examen valen más que un mes de estudio en noviembre.

Un ejemplo real: un alumno que pasa a 2.º de ESO con Matemáticas aprobada en junio con un 5. Ese 5 suele esconder fracciones y ecuaciones a medias. Todo 2.º se apoya en eso. Repasarlas en septiembre cuesta cuatro tardes; en enero, un trimestre.

Semana 2 también: habla con el tutor

La reunión de inicio de curso se hace en septiembre u octubre en la mayoría de centros, pero no hace falta esperar. Un correo al tutor en la segunda semana, corto y concreto (“el año pasado le costó Lengua, ¿nos avisa si lo ve flojo en octubre?”), cambia cómo mira a tu hijo el resto del curso. Los profesores agradecen a los padres que aparecen antes del problema.

Semana 3: el primer examen es un termómetro, no un veredicto

Los primeros controles llegan a finales de septiembre o principios de octubre. Da igual la nota; lo que importa es qué pasó. Si estudió y suspendió, el problema es de base o de técnica. Si no estudió, el problema es de rutina y volvemos a la semana 1. Si estudió y aprobó justo, vigila esa asignatura hasta diciembre.

Cuándo pedir refuerzo (y cuándo no)

Pide refuerzo en septiembre si el curso pasado acabó con recuperaciones, si tu hijo pasa a un curso que cambia de nivel (1.º de ESO, 1.º de Bachillerato) o si una asignatura concreta le lleva persiguiendo dos años. No lo pidas “por si acaso” para todo: un refuerzo de todo es un refuerzo de nada. Elige una o dos asignaturas y trabájalas bien.

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Fuentes