Mi hijo ha bajado las notas: qué hacer
Publicado el 23 de junio de 2026 · Actualizado el 10 de septiembre de 2026 · Student Project
Si tu hijo ha bajado las notas, busca la causa real antes de castigar: lagunas acumuladas, un cambio de etapa más exigente, falta de método de estudio o algo emocional. Habla con el tutor, mira qué asignaturas concretas han caído y actúa pronto; cuanto antes se cierra el hueco, menos se arrastra al resto del curso.
Una bajada de notas casi nunca es pereza
Cuando un hijo que iba bien empieza a traer notas más bajas, la primera reacción es pensar que “no se esfuerza”. Y hay casos en que lo es. La mayoría de las veces hay algo debajo: contenidos que se han complicado, un método de estudio que ya no le sirve, o algo que le preocupa y le distrae. Tratar el síntoma —más castigo, menos móvil— sin entender la causa no arregla la siguiente evaluación.
Un dato para bajar el termómetro antes de la bronca. PISA 2025, que se pasa a chavales de 15 y 16 años, mide también cómo se sienten en el instituto. España queda por encima del promedio de la OCDE en sentido de pertenencia al centro (0,46 frente a 0,09) y en perseverancia ante el aprendizaje (0,26 frente a 0). El adolescente medio español dice sentirse parte de su clase y aguantar cuando algo se le atraganta más que sus vecinos europeos. Cuando en casa parece lo contrario de repente, el diagnóstico rara vez es “no vale para estudiar”: ha cambiado algo.
Mirar qué ha cambiado
Las bajadas tienen contexto. ¿Coincide con un cambio de etapa —de Primaria a la ESO, de la ESO a Bachillerato—, donde de golpe se exige más autonomía? ¿Con una asignatura nueva? ¿Con algo en casa o en clase? Situar cuándo empezó la bajada acota el problema y evita dar palos de ciego.
Si tu hija de 12 años sacaba sobresalientes en 6.º y ha llegado a 1.º de la ESO con dos suficientes, no ha cambiado ella: ha cambiado el número de profesores, de asignaturas y de exámenes por semana.
Hablar con el tutor (y con tu hijo)
El tutor ve cosas que en casa no se ven: si entrega los deberes, si participa, si está despistado. Una conversación honesta —sin interrogatorio— con tu hijo aporta la otra mitad: muchas veces sabe perfectamente qué le cuesta, pero nadie se lo ha preguntado sin enfadarse. Escuchar antes de juzgar abre más puertas que cualquier sermón.
Y hay algo que puedes pedir con la norma en la mano. El real decreto de la ESO dice que, cuando el progreso de un alumno no es el adecuado, se establecerán medidas de refuerzo educativo, y que se adoptarán “en cualquier momento del curso, tan pronto como se detecten las dificultades”. No hay que esperar a ninguna junta de evaluación para pedirlas.
Atacar las asignaturas concretas
“Va mal en todo” casi nunca es cierto. Normalmente son una o dos asignaturas las que tiran de la media hacia abajo, y son casi siempre las que se encadenan: matemáticas, lengua, idiomas. Concentrar el esfuerzo ahí, cerrando las lagunas concretas, sube la media y la moral más rápido que intentar mejorar en todo a la vez.
Reaccionar pronto
Lo importante es no esperar a la siguiente evaluación “a ver si remonta solo”. En la ESO, el equipo docente cierra la evaluación de forma colegiada en una única sesión al final del curso, y lo que quede suspenso pasa al curso siguiente como materia pendiente con un plan de refuerzo que también hay que superar. Cada mes que pasa sin tocar el hueco es un mes que trabajará el año que viene.
En Student Project buscamos al profesor que encaja —online o presencial— en menos de 24 horas, y lo cambiamos sin coste si no convence. Empezamos por ver qué falla de verdad, no por repasar el tema de esta semana. Los precios por etapa están publicados.
Fuentes
- Resultados de PISA 2025 en España (Ministerio de Educación, FP y Deportes) — sentido de pertenencia y perseverancia frente a la OCDE.
- PISA en el INEE (Ministerio de Educación, FP y Deportes) — cuestionarios de contexto y bienestar del alumnado.
- Real Decreto 217/2022, enseñanzas mínimas de la ESO (BOE) — evaluación continua, medidas de refuerzo y sesión única.