Saltar al contenido

Cómo elegir un buen profesor particular (y qué preguntar)

Publicado el 10 de septiembre de 2026 · Student Project

Un buen profesor particular se nota en tres cosas: explica el porqué y no solo el cómo, adapta la clase a lo que tu hijo no entiende esa semana y te cuenta cómo va sin que tengas que preguntar. Antes de contratar, pide una primera clase de prueba, pregunta qué haría con las notas actuales de tu hijo y comprueba que puedes cambiar de profesor si no encaja.

Las tres opciones, sin adornos

AcademiaProfesor particular por su cuentaPlataforma con profesores
Cómo es la claseEn grupo, temario fijoIndividual, a su aireIndividual, con seguimiento
Si no encajaCambias de academiaBuscas otro desde ceroTe cambian de profesor
Quién controla que va bienLa academia, por grupoTúLa plataforma y tú
PrecioMedio-bajo por hora, por el grupoVariable; pide factura siempreMedio, con factura
Lo mejor paraRepasar temario generalQuien ya tiene un profesor de confianzaQuien quiere el profesor adecuado sin buscarlo

Ninguna es mala. La academia funciona si tu hijo necesita rutina y compañía; el particular de toda la vida funciona si ya lo conoces; la plataforma funciona si no tienes tiempo de buscar y quieres poder cambiar sin drama.

Qué mirar antes de decir que sí

Que explique el porqué. Un profesor que solo corrige ejercicios hace de tu hijo un buen copiador. El que le pregunta “¿por qué has hecho esto?” le enseña a pensar. La revisión de Dunlosky y su equipo (2013) puntuó como de utilidad alta practicar recordando y repartir el estudio en el tiempo, y como de utilidad baja releer y subrayar: el profesor que pregunta el porqué está haciendo lo primero. En la primera clase, pregúntale a tu hijo si ha entendido por qué se hace algo, no si ha acabado los deberes.

Que se adapte esa semana. Las clases particulares sirven porque son individuales. Si el profesor trae su temario y lo sigue pase lo que pase, es una academia de una persona. Lo bueno es que llegue y pregunte “¿qué habéis dado esta semana y qué no ha quedado claro?”. La norma va por ahí: el Real Decreto 217/2022 (art. 15.2) obliga a los centros a poner refuerzo “tan pronto como se detecten las dificultades”, no al final del trimestre. Un buen profesor particular trabaja igual, semana a semana.

Que te cuente cómo va. Un mensaje corto después de cada clase o un resumen semanal. Si a las tres semanas no sabes qué han trabajado, algo falla.

Que tenga experiencia en esa etapa. Un estudiante de ingeniería puede ser un profesor buenísimo de Matemáticas de 2.º de Bachillerato y regular con un niño de 4.º de primaria. Pregunta con qué edades trabaja.

Tres preguntas para la primera clase

  1. “Con estas notas, ¿por dónde empezarías?” Si la respuesta es concreta (“primero fracciones, porque todo 2.º se apoya ahí”), bien. Si es “repasar todo”, cuidado.
  2. “¿Cómo sabremos en un mes si está funcionando?” Un buen profesor te da una señal medible: el próximo examen, hacer solo los deberes, tardar la mitad.
  3. “¿Qué pasa si no encaja con mi hijo?” Quieres oír que se puede cambiar sin coste y sin discusión.

Señales de que hay que cambiar

Tu hijo no quiere ir y no sabe decir por qué. Las notas no se mueven después de seis u ocho clases. El profesor cancela más de lo que da. No sabes qué han hecho. Cualquiera de estas es motivo suficiente; no esperes a la evaluación.

Online o presencial: no es lo que crees

La modalidad importa menos que el profesor. Un buen profesor online con pizarra compartida enseña mejor que uno regular en el salón de casa. Sí hay una regla útil: en primaria, la presencial suele funcionar mejor; de 3.º de ESO en adelante, la online funciona igual y ahorra desplazamientos.

En Student Project hacemos la parte pesada: elegimos al profesor que encaja con tu hijo, online o a domicilio en Sevilla y Madrid, y te lo asignamos en menos de 24 horas. Si no convence, lo cambiamos sin coste. Tienes los precios por etapa publicados.

Fuentes